Si uno piensa en Mánchester irremediablemente piensa también en fútbol. Locamente apasionada por el balompié, esta ciudad es la cuna de dos equipos de fútbol, el Manchester United y el Manchester City.

Antaño Mánchester fue famosa por el algodón debido a la intensa industria de este textil que había en la ciudad y que la puso en la cúspide de la Revolución Industrial. No fue solamente la primera ciudad industrializada del mundo, sino que fue también donde se levantó la primera estación de trenes y el sitio donde los científicos lograron por primera vez dividir el átomo.

Más recientemente y con el declive de la industria, la ciudad languideció y hoy día ocupa el quinto puesto en las finanzas del Reino Unido. Pero esto no ha espantado a los turistas, que acuden a la ciudad en masas solo comparables a las de Edimburgo y las de Londres.

Es innegable que Mánchester es una de las ciudades más animadas, progresistas y divertidas en las que vivir de todo el Reino Unido. No importa si es cenando fuera, de compras hasta caer rendidos o vibrando en un buen concierto de música, pocas ciudades superan a Mánchester.
Al igual que en otras grandes ciudades, el tráfico puede ser un verdadero quebradero de cabeza. Pero por suerte la magnífica red de trenes y tranvías de la ciudad hace que dejar el coche y decantarse por el transporte público sea una opción más que viable. Para evitar largos trayectos para ir a trabajar, se puede vivir en plena ciudad en Deansgate Locks, Castlefield o en The Ropeworks y apañarse con uno de los abundantes apartamentos de uno y dos dormitorios que hay en el centro de la ciudad.

Pero si se quiere huir de la ciudad, los pueblos más cómodos para ello son Chorlton y Didsbury, que tienen una más que aceptable cultura de cafés o, más al norte, Whitefield y Prestwich, que son también una agradable opción residencial con muchos bares, restaurantes y tiendas a mano.